20 oct 2008

Estampas de verano

Cómo llevarlas, según diseñadores

Moda y Belleza
La Nación
16/10/08

Las usó Benito Fernández para completar el look de Dolores Barreiro en la entrega de los Premios Martín Fierro, en julio último en un tocado que dio que hablar cuando aún restaba mucho invierno para la primavera. Ahora, promediando octubre, el boom de las flores es un hecho.

Ya desfilaron en todas las pasarelas locales y se ven en las vidrieras de firmas comerciales y de diseñadores de autor. Es una de las estampas que echa raíces este verano y que se instala en todo tipo de prendas en versiones superexplotadas de colores estridentes, en gran escala en blanco y negro, o reducidas hasta volverse Liberty. Aunque eso no es todo, al jardín florido se suman, como se ha visto, las rayas marineras y estampas a lunares bien onda fifties , prints arty y batik, que esfuman colores, y el estilo safari con diseños africanos. Además, cuadros y patchwork que revalorizan los años 60. Para incorporarlas al guardarropa sin perder el look personal, es preciso seguir algunos tips y el consejo de especialistas.

"Es bueno saber que las estampas maxi tienden a agrandar la silueta, sobre todo las que tienen mucho contraste, como blanco-negro o las de colores muy fuertes, como rojo, fucsia, violeta, azul y flúos. Quedan mejor en mujeres delgadas, o si no es preferible dejarlas para pequeñas piezas. Las mujeres más corpulentas o no necesariamente muy delgadas pueden llevar dibujos más cargados en accesorios como carteras, cinturones, sobres, chatas y pañuelos", explica la diseñadora Carolina Aubele. Lo mismo se aplica a las rayas; la regla es incorporarlas en sentido vertical para estilizar la figura, salvo en tops o remeras, donde por ser prendas chicas se puede elegir en función del propio tamaño. Una buena práctica para las mujeres de talles generosos es sumar a las rayas anchas un saco abierto en la misma gama, que deje ver sólo una porción de estampa equilibrando el resto.

Con los lunares se repite la historia, si la estampa es en tonos opuestos o muy subidos es conveniente llevarlos en una sola pieza. Puede ser un vestido que marque la cintura con un cinturón finito del mismo tono, o para las más jugadas, un cinto ancho de color shocking. Los lunares más pequeños y las pintitas les sientan bien a todas las siluetas, reproducidos en soleros, camisas con volados y polleras amplias en tonos pastel y cítricos. ¿Pero qué pasa cuando se quiere sumar más de una estampa al equipo? Lo principal, dice Clara Ibarguren, es "saber combinar los colores y animarse a probar siguiendo siempre la gama, ya sean cálidos, fríos, cítricos o terrosos. Una estampa de flores rococó va perfecta con algo al tono, en rayas finitas; los lunares también hacen buenas migas, por ejemplo, en un pantalón de líneas anchas con una remera básica, un chaleco y un pañuelo a lunares".

Otro dato para tener en cuenta, según Olga Naum, es la estatura. "Para las mujeres menudas y bajas tampoco es aconsejable estampas muy llamativas porque achican aún más la figura", aclara. Y como para no perder la ilusión de incorporarlas al vestuario, agrega que pueden encontrarse prendas con los dibujos de temporada en los ruedos de camisolas de gasa para que sobresalgan de chaquetas de línea A o en sacos dándoles una terminación de zócalo diferente.

Algo más de lo nuevo cuenta Vero Alfie, especialista en tendencias. "Este año la fusión entre moda y arte es muy fuerte y se ve reflejada en estampados de manchas o arte abstracto en muchas telas." Así es que pantalones, remeras y sacos de largos irregulares llevan pinceladas coloridas al mejor estilo de Jackson Pollock, referente del movimiento expresionista del siglo XX. Para usarlas, recomienda "combinar estos diseños con prendas en tonos neutros para no exagerar ni llamar la atención". Aclaración que vale en esta temporada y sirve para las que vendrán. Aubele coincide, y agrega un dato más respecto de los accesorios. "Por más que la onda es mezclar texturas, la idea es no abusar. Es que se tiende a usar texturas visuales de todo tipo y también los accesorios de colores, rosa y chicle, naranja, verde manzana y amarillo lima, en merecido protagonismo. Lo que nunca falla es usar un solo tipo de estampado en el equipo y luego acompañarlo con accesorios divertidos y el resto de las prendas lisas", asegura. Clara Ibarguren también opina que "un buen equipo se arma prestando atención a los detalles; incluirlos es una buena opción".

Los diseños trabajados con la técnica de batik resurgen en un dégradé de colores que van de los tonos pálidos a los más oscuros, y se lucen en vestidos bobos , remerones extralargos y túnicas. Las de caderas anchas pueden llevarlo siempre con el tono más oscuro hacia abajo, cuestión de disimular. El toque distintivo del verano se ve en los jeans nevados, más apagados que en su diseño original, para usar con T-shirts lisas en un día casual. Dibujos étnicos y selváticos también vuelven al ruedo impresos en calzados, bikinis y prendas de noche. Para cortar la policromía hay que animarse y apostar a las vinchas flúo y los bolsos enormes.

En resumen, lo importante, en boca de todas, es que los estampados no se vean más que la personalidad de quien los lleva, esto quiere decir que si el estilo de belleza es simple, ir por las prendas clásicas e innovar con ,los complementos, ya que la mezcla de texturas fuertes requiere de usuarias con personalidad para llevarlas. Palabra de expertas.

Por María Elena Baggio

Claves para armar
Olga Naum:
"A la hora de trabajar, sugiero elegir ropa actual, práctica y cómoda. Eso incluye mucho color, vestidos, trenchs abuchonados y sacos con incrustaciones en cuero y piedras. A animarse con los flecos".

Carolina Aubele:
"Shorts las 24 horas, de la playa a la noche, hasta con un saco tipo masculino. Modelos medio caídos, flojos, de lino oscuro, con botamanga y hasta estampas animal. Innovar con los complementos, sumar brazaletes, cadenas metálicas, sombreros y accesorios para el pelo".

Verónica Alfie: "Hay una tendencia por lo ecosustentable, que será furor esta temporada y la que viene. Son materiales ecológicos que se ven en remeras y vestidos de jersey realizados en algodones crudos, por ello todos los colores neutros, cálidos y blancos, más las estampas de la tierra, siguen la tendencia. ¿Un look casual? Jeans lavados celestes, musculosa batik y rastreras de cuero clarito, bien artesanal".

Clara Ibarguren: "Para trabajar, una versión del traje desestructurado, polleras tubo con camisas de flores pequeñas, un pantalón ancho con remera a rayas y chaleco, más un saco amplio de manga corta. Para el fin de semana, jeans de color con remeras batik y chupines con tejidos amplios. En vacaciones, una camisa larga, shorts en tonos tierra o animal, un vestido línea A, un remerón amplio con cinturón, un top estampado y un maxibolso bien playero".

Embarazadas

Secretos de diseñadoras y mamás recientes

Moda y Belleza
La Nación
16/10/08

El clásico ¡¿qué me pongo?! , una pregunta harto recurrente durante los nueve mejores meses de una mujer: el embarazo. Mejores o no tanto, ideales o no, meses en los que el cuerpo cambia: la cadera se ensancha, las piernas se hinchan y crece la medida del busto. ¿Cómo vestirse? Nada mejor que la respuesta de embarazadas o mamás expertas en vestimenta. Ellas hablan desde la experiencia, en todo sentido. Qué ponerse, cortes, colores y texturas más adecuadas durante los nueves meses y después del parto. ¿La clave? No perder el estilo personal.

"Durante el embarazo tenía ganas de verme más linda, de arreglarme más y no quería sentir que tenía que perder mi look por tener que ponerme sí o sí modelos de embarazada, quería que la ropa que eligiera se adaptara a mi cuerpo -cuenta Vero Ivaldi, mamá de Fermín, de 6 meses-. Mi deseo era poder usar la misma ropa de siempre, pero adaptada a los cambios del cuerpo, y por suerte lo pude resolver casi naturalmente. En esos meses, hice shorts de sastrería elastizados que iban justo a la cadera y que usé todo el invierno. Los diseñé en varios colores; los usaba con medias oscuras, remeras amplias y sacos en tela de buzo y, a medida que crecía la panza, los iba bajando para que calzaran justo en la cadera. Fue lo más cómodo que usé y que me permitió ser fiel a mi estilo."

Si bien en la actualidad existen muchas firmas que se dedican a crear diseños exclusivos para embarazadas, las futuras mamás de hoy no se cierran: prefieren modelos que aunque no estén pensados para este período bien pueden ser incorporados en su guardarropa, sin perder identidad. Diseños de autor y etiquetas en general demuestran su versatilidad y responden a todas las consignas, en particular, durante el embarazo. El resultado: no hay que resignar estar elegante, sexy y cómoda a la vez.Es el caso de otra mamá diseñadora que tuvo a Rosa hace casi dos añosy que sólo se viste con su marca. Lejos de ser un problema, su embarazo creció, de alguna manera, junto con sus diseños. "Trosman incorporó muchas prendas holgadas que pueden ser usadas durante un embarazo. Por eso, no me compliqué con la ropa. Me hice diez polleras largas del mismo modelo en shantung en distintos colores y estampados, y me armaba equipos; me quedaban bárbaras y no tuve necesidad de salir a buscar nada en talle especial", confiesa Jessica Trossman.

Diseños a la mano
Mariana Dappiano siempre pensó que cuando estuviese embarazada iba a hacerse la ropa, pero hoy, promediando los ocho meses de gestación, revela que no lleva nada de su autoría. "Sobre la marcha fui buscando cómo resolver la parte de abajo que es la más difícil y cuando le encontré la vuelta a los leggins, las panties y calzas me relajé. La parte de arriba con la moda de esta temporada, de siluetas balloon, camisolas y maxirremeras, se resuelve en cualquier casa", se sincera. De la misma idea es Jazmín Chebar, que prefiere comprar básicos y no hacerse su ropa porque es como "llevarse el trabajo a casa". Es una mamá experimentada, pasó por dos embarazos y transita el tercero, y ya sabe cuáles son los modelos que mejor le quedan. "Me ajusto en las piernas con calzas y pantalones que se estiren en la cintura. Uso vestidos de telas con Lycra, remeras de modal que destaquen la panza y blusas. Al ser baja no me quedan bien las prendas muy amplias porque me hacen muy grandota; tampoco uso estampados, prefiero tonos neutros y llevar lindos accesorios."En sintonía, María Cherñajovsky también elige la comodidad. Cuando esperaba a Alma, hoy de cinco meses, priorizaba prendas extra large en telas suaves, calzas y pantalones con elastano. "Me gusta usar ropa que es fácil de tener puesta y embarazada, más aún. Ahora que le doy de amamantar a la beba me inclino por las camisas, para no quedar medio desnuda."

Estilo casual
"Menos es más", proclama Valeria Mazza, modelo y madre de cuatro hijos; la menor, Taína, tiene seis meses. Es una voz de peso a la hora de dar consejos sobre la vestimenta de embarazadas. Líneas sencillas, corte imperio, pocos estampados y adoptar un look indoor -de pantalones pijama, remeras básicas y canguros- son los trucos que no fallan. "El vestuario que tiene que tener una mujer embarazada es un jeans que permita estar cómoda con la panza y que se pueda usar tanto de día como de noche, polleras largas o a la rodilla con elástico en la cintura, babuchas y leggins todo terreno, camisas cruzadas para ir regulando con los meses, boleros y tejidos que se anudan debajo del busto, y zapatos de taco bajo", explica. Agrega que hay que aprovechar el escote y usar vestidos de telas livianas, como spandex y modal, y estar atenta con los tonos "nada estridentes".Cuando el bebe nace, lo más práctico es usar telas amigables , de algodón y que no piquen. Para dar de mamar, texturas maleables que se estiren, como remeras de morley y viscosa que no se deforman.En síntesis, en estos momentos en los que la moda es mucho más descontracturada se puede usar lo que a cada una le gusta y lucir chic. Pero eso sí, nada de mostrar la barriga: "Una mujer elegante no anda con la panza al aire", concluye Mazza.

Por María Elena Baggio

16 oct 2008

Desfile Mónica Cabrera

Tendencia de temporada, adaptada a diferentes edades y, sobre todo, a siluetas reales. Ponible
En Club de Criadores de Caballos

Moda y Belleza
La Nación
09/10/08

Lo suyo es tomar las claves de la tendencia actual y adaptarlas a la silueta de mujeres reales. Eso se vio en su colección, de talles variados y para edades dispares, en la cena-desfile de temporada. Con el espacio bien aprovechado por sus invitados -tanto que no había sitio desocupado-, amigas y modelos desfilaron un prêt-à-porter cómodo, con mucha presencia de vestidos largos con volados y otros a la rodilla de líneas ultraligeras inspirados en los años 50. También una versión del trench-vestido en tonos tierra para llevar a toda hora, chaquetas corte trapecio con guardas étnicas, lisas y vivos a contratono; el blanco y negro siempre vigente, y polleras con recortes que imitan rayas. Los años setenta, bien resueltos en sus géneros: pantalones de lino de cintura alta, anchos, pitillos o capris, bermudas rústicas bien holgadas y camisolas largas en voile de algodón, plumetti y piqué con detalles de tablas, alforzas y pliegues para dar vuelo. No faltan las flores, que crecen como estrella federal, gerbera o silvestres; los prints ópticos de cuadros y lunares, algo más pop, y el toque estridente, que tanto se usa, se lo ve en coral, naranja, colorado y verde. Promete "telas soñadas para la ropa de noche", que hace a medida en su atelier. La invitación está hecha.

María Elena Baggio

1 oct 2008

Desfile Lacoste

En Concept Store

Bien años 30, chic, sport y descontracturada

Moda y Belleza
La Nación
02/10/08


Amigos, modelos, diseñadores, actrices, chefs y mucha prensa se reunió en el nuevo local del SoHo porteño para festejar los 75 años de Lacoste en la moda. Ambientado en los años 30, con orquesta de jazz en vivo e imágenes de su fundador Rene Lacoste, se presentó la colección aniversario. Un desfile original para mostrar la línea Club que rinde tributo a los orígenes de la marca con un gran cocodrilo blanco bordado en las prendas. Parejas de modelos en autos antiguos llegaron para lucir el estilo sport-elegante inspirado en el País Vasco del sudoeste de Francia donde se practica pelote basque , deporte precursor del tenis cuyos deportistas usan polos Lacoste como uniforme. Así, con clara referencia al juego nace una colección de líneas puras, fiel a su estilo y herencia. Para los hombres, un saco de lino blanco ribeteado en gris combinado con pantalón al tono y faja roja como cinturón. La mujer, bien chic, prefiere el vestido escote halter negro para llevar con sandalias chinas. Infaltables: T-shirts de pique, chalecos, suéteres a rayas, rombos y cuadros, sacos estilo naval, vestidos a lunares, pantalones anchos, polleras, bermudas, shorts de baño masculinos y buzos rugby. ¿Los tonos? Se destaca el blanco, negro y rojo; asoman los pasteles y siguen vigentes los característicos naranja, verde menta, salmón y azul francia.

María Elena Baggio

27 ago 2008

Desfile Fabián Zitta


Siluetas años 50, con las formas de Lalique

Moda y Belleza
21/08/08

Colección tras colección, Fabián Zitta se inspira en temáticas dispares para diseñar vestidos símil costura, como él llama a su propuesta, con el 80 por ciento de realización a máquina y el 20 restante con terminaciones a mano; entre ellas, los plisados, tableados y volúmenes que distinguen a este diseñador-doctor, ya que es anestesiólogo. Para este verano, el disparador son las creaciones del joyero y vidriero francés René Lalique, uno de los más exquisitos representantes del art nouveau.

Así, tallados y calados de diferentes piezas del artista se reinterpretan en sobrefaldas y sobrevestidos calados en charol, que definen siluetas años 20 y 50, algunas con vestidos a la rodilla o supermini, y otras de alta noche en corte sirena. Sobrio o estridente en colores, Zitta reafirma el amarillo, el verde hoja y el fucsia intenso, que combina siempre con negro; entre otras estampas, suma algunas acuareladas. Sus géneros favoritos son el satén, el jersey de seda natural, la organza, el tul e infinidad de recortes de charol que dibujan mariposas en el escote, se vuelven capitas, polainas o tocados diferentes.

María Elena Baggio

14 ago 2008

Apuntes Riojanos

Cosas Nuestras
Revista N° 17
La Rioja

Amo y señor
En la Quebrada de los Cóndores cielo y tierra parecen unirse. Y es el lugar ideal para avistar el ave voladora más grande que existe, símbolo del continente sudamericano y habitante inmemorial de la Cordillera de los Andes. Si algo tiene de especial la Quebrada es la posibilidad de ubicarse en lo más alto para verlo. El Morro de los Cóndores es uno de esos sitios y se llega a su cima luego de una entretenida cabalgata o caminata con la colaboración de guías. En este mirador, se puede observar cómo los cóndores se acercan con vuelos circulares hasta menos de un metro de la cabeza de los visitantes y descienden hacia sus nidos, ubicados entre las piedras salientes de la montaña, o se pierden por los desfiladeros.

El cablecarril
En las proximidades del cerro Fátima se erige el cablecarril, la mayor obra de ingeniería en vías aéreas de toda América. Inaugurado el 24 de julio de 1903, fue construido para trasladar los minerales de la mina La Mexicana, ubicada a 4.603 metros de altura sobre el nivel del mar, hacia la ciudad de Chilecito. Tiene un recorrido de 35 kilómetros con nueve estaciones unidas entre sí por una de las primeras líneas telefónicas del país. Fue declarado Monumento Histórico Nacional. Actualmente no funciona, pero se lo habilita en determinadas ocasiones con fines turísticos.


Maravilla natural
Talampaya tal vez sea la formación natural más impactante de la región. La prueba está en que su rojizo cañadón tiene paredones que se elevan hasta los 143 metros de altura y en el punto más estrecho se acercan entre sí a tan sólo 80 metros. Allí cada grito es respondido por un cuádruple eco y más de un visitante hace la prueba. Entre las extrañas formaciones que merecen ser vistas están Los reyes magos, El fraile y El tablero de ajedrez, aunque no hay que dejar de lado La ciudad perdida, otra increíble escultura natural que requiere de un guía ya que su acceso está reservado a vehículos especiales.

A volar
En Fátima se puede hacer realidad el sueño de volar practicando parapente. Es que en el año 1996 se descubrió la zona de Cuesta Vieja como uno de los paisajes aptos para disfrutar de este deporte. Se debe a que su altura, con respecto al Valle de Antinaco, es de 600 metros, con orientación hacia el este, lo cual permite despegar, elevarse y viajar sin dificultades. Así, con la ayuda de la Escuela de Parapentes, los principiantes pueden tomar vuelos biplazas, en los que son acompañados por un especialista, sin necesidad de tener experiencia o asistir a un curso previo. Generalmente los vuelos tienen una duración de 20 a 40 minutos y no hay límite de edad para los que deseen viajar por los aires, al menos por un rato.



El Encuentro

Tinkunaco, fiesta divina y pagana

Cosas Nuestras
Revista N° 19
La Rioja

En La Rioja el último día del año se festeja desde temprano. Las calles se visten con el colorido de la tradición y la gente puebla la plaza principal esperando al Niño Alcalde, la figura central de una de las celebraciones religiosas más singulares del país.


El sol riojano calienta las calles del centro, se acerca el mediodía del último día del año y la gente avanza a paso lento. El recorrido se hace largo pero todos caminan con una sonrisa dibujada en el rostro. Van a presenciar el Tinkunaco, una celebración que data de 1593 y que aún hoy, después de más de cuatrocientos años, se festeja con la participación de todos los riojanos. Cada 31 de diciembre habitantes de todos los pueblos de la provincia bajan a la plaza 25 de Mayo. Unos van vestidos en tonos violeta y amarillo con una banda que les cruza el pecho, tienen flores bordadas en su ropa, encaje y lentejuelas, y portan una bandera adornada con cintas de seda de varios colores. Otros llevan en el torso un escapulario que les cubre el pecho y la espalda, con infinidad de espejitos y cintas. Representan a los españoles y a los diaguitas de la época de la conquista, y se dirigen hacia la Casa de Gobierno de La Rioja para propiciar el encuentro que fusiona fe cristiana y cultura nativa, y que al igual que en los años de colonización, los riojanos conmemoran para reivindicar su origen y tradición.


"Esta fiesta tiene un carácter muy emotivo, es parte de nuestra identidad, por eso aquí todos salimos a la calle a presenciar el encuentro del Niño Jesús y San Nicolás de Bari", describe un puestero que está presente en todas las celebraciones. Es que a esta fiesta no falta nadie; también se suman turistas extranjeros y visitantes de otras provincias argentinas. El destino de todos ellos es el centro de la ciudad, que los recibe con flores, carteles de bienvenida y calcomanías con la figura del Niño Alcalde, de carita redonda, ojos azules y cabello rubio enrulado. A medida que van llegando a la plaza principal cada uno disfruta según sus gustos, ya sea con empanadas y confituras que se venden en los puestos al aire libre, o bien tomando añapa o aloja, las clásicas bebidas ancestrales elaboradas en base al algarrobo.

EL NIÑO ALCALDE
"Es una fiesta histórica que deviene de un hecho religioso y político", explicaGisela Cah, una riojana que año tras año participa del Tinkunaco, voz quichua que significa encuentro. "Tiene su origen en un enfrentamiento en el cual los pobladores originarios se proponían expulsar a los españoles que los oprimían, aunque por suerte podemos llamarla la guerra que no fue", agrega. El mediador que intervino para frenar la inminente lucha fue San Francisco Solano, quien llevaba la imagen del Niño Jesús y gracias a él logra aquietar los ánimos hasta que aborígenes y españoles aceptan dialogar. Según Cah, "los diaguitas aprueban la propuesta de paz basándose en dos condiciones: que renunciara el alcalde de la ciudad -hasta ese momento primera autoridad y forma de gobierno español que conocían los nativos-, y que fuese designado el Niño Jesús como su reemplazo". El pacto lograron concretarlo el último día del año en la Casa de Gobierno, debido a que en esa fecha se producía el cambio de autoridades en las ciudades de América Hispana que carecían de virrey.

De ahí que se estableciera esa fecha para la celebración indígena y desde entonces, hasta la actualidad, El Niño Alcalde representa la máxima expresión de paz en suelo riojano.

Año tras año miles de fieles repiten el mismo ritual. Cuando el reloj de la iglesia catedral marca las 12 del mediodía, dos procesiones formadas por ayllis, palabra quichua que se identifica con los diaguitas, y por alféreces o "gente de a caballo", que se asocia con los españoles, se ubican en los alrededores de la plaza 25 de Mayo. La ceremonia comienza cuando los acordes de la Banda de Música de la Policía de la provincia anuncian que la imagen del patrono San Nicolás de Bari sale de la Catedral. Mientras tanto, desde la iglesia de San Francisco, ubicada a 100 metros hacia el norte de la plaza, un grupo de ayllis lleva en andas la imagen del Niño Alcalde. Va con una capa negra de terciopelo, un sombrero con plumas y un bastón de mando. Ambos grupos marchan bajo el sonido penetrante de la caja y entonan un canto litúrgico tradicional en el que se entremezclan frases en quichua y en castellano. Es el momento más silencioso de la fiesta, en que todas las miradas se dirigen a contemplar la elegancia del Niño que avanza sobre su trono de plata.

LA ALIANZA
El gobernador, el intendente y la mayoría de las autoridades provinciales participan también de esta fiesta. Cada uno en su función cumple un rol fundamental, por eso no es de extrañar que ellos esperen estoicos frente a la Gobernación. La tradición manda que sólo basta una orden del alférez mayor para que las banderas flameantes que portan se inclinen, y todos los presentes se arrodillen tres veces delante del Niño Alcalde. "La reverencia se hace en señal de sumisión ante quien está a punto de asumir como nueva autoridad gubernamental", precisa Gisela Cah. Aunque lo más simbólico y esperado del encuentro es el gesto de la entrega de mando, cuando se le otorga a los diaguitas la llave de la ciudad.
A partir de ahí, la alegría invade los corazones, el Niño Jesús es el alcalde. La gente aplaude, agita enérgicamente sus pañuelos y aclama a su nuevo gobernante pacificador. Luego de este acto el Niño es llevado a la Catedral, donde permanece hasta el 3 de enero, día en que finaliza la ceremonia con la entrega al intendente de la Sagrada Biblia, para expresarle que bajo esa ley las tribus quieren ser gobernadas. Así, con cada Tinkunaco que se festeja, cada generación de riojanos reconoce la alianza político-religiosa que los gobierna desde los inicios del siglo XVI. Y ni el fin de año, ni las autoridades de turno, ni las diferencias religiosas harán que ellos olviden uno de los hechos que sentó las bases de su cultura.


LA FIESTA DE LA CHAYA
En épocas de carnaval La Rioja festeja con la Chaya. Es un rito de alegría y agradecimiento, en el que se juega con harina, agua y albahaca y se brinda con un buen vino riojano. Como todo rito ancestral tiene su origen en una leyenda, que trata de un amor imposible entre una niña indígena y un joven príncipe. La historia cuenta que en la tribu había una bella joven que estaba enamorada del príncipe Pujllay, y que dolida por su amor imposible se adentró en las montañas y se convirtió en nube. Una nube que vuelve cada año en forma de chaya o rocío para alegrar la tierra sedienta. Pujllay, en tanto, es un personaje que en el festejo es representado por un muñeco grotesco y andrajoso que preside la algarabía popular. De él se dice que caminaba errante en busca de la princesa, y que al llegar a cada tribu durante la cosecha compartía la alegría de los agricultores embriagándose de pena y soledad. Pero un día, ya cansado y desilusionado, Pujllay se suicida cayendo en el fuego de la celebración. Esta historia se traduce actualmente cada mes de febrero en la quema del muñeco Pujllay, y en el entierro de sus cenizas al terminar el carnaval. Aunque antes de ello, hay que ver cómo se festeja la Chaya en todos los barrios de la capital, y especialmente en Chilecito. La gente se embadurna de harina y agua, lo que los riojanos llaman topamientos. Hombres por un lado, mujeres por otro, se abalanzan tres veces unos contra otros, siempre al son de las vidalas y al grito de "¡Chaya!". En el tercer choque se funden todos en un baile, desparraman agua, harina, albahaca y se corona estableciendo el vínculo mediante la entrega de la "guagua" o ahijado, que hoy no es otra cosa que un muñeco de masa dulce que más tarde comen entre todos. Luego, comparten un vaso de vino y no paran de bailar hasta entrada la noche.